Filmado en Santiago de Chile el Miércoles 2 de Diciembre de 2009. Publicado en Enero.
Entrevistado: Foro Pablo Contrucci (Candidatura de Eduardo Frei) y Verónica Amaral (Candidatura de Sebastián Piñera)
Entrevistador: María José Castillo
Día, hora, lugar de la entrevista: 2 de Diciembre, 9:00 am. Unab Bellavista.
Tiempo de entrevista: 129 minutos
Cámara, Dirección y Edición: Nicolás Rebolledo Bustamante
Transcriptor: Alicia Gentschev
Observaciones:
E: Entrevistador
V: Verónica Amaral
P: Pablo Contrucci
E: Y por último, para cerrar esta primera parte del foro, ¿podría cada uno de ustedes identificar y enumerar las 7 diferencias principales de sus programas de gobierno con el oponente?
V: Quiero acotar una semejanza, no una diferencia, que se me quedó en el tintero, en relación a los estándares nosotros estábamos proponiendo un aumento de la superficie de los terrenos, volver a los 100 m2 que tenía en su momento como mínimo. Lo que pasa es que cuando hay poca disponibilidad de terreno y los costos del terreno son muy incidentes, este aumento tiene que ser paulatino, o sea, no puede ser de un momento a otro
P: Y asociado a políticas de suelo
V: Claro, asociado a políticas de suelo. Pero vamos también en esa misma línea. Bueno, en realidad, el tema de las 7 diferencias fue difícil, primero porque no conocía yo de antemano el detalle del programa de ustedes. Habíamos tenido…
P: Pero son 20 años…
V: Claro, ahí está el cuento. Yo creo que en relación a las diferencias, el cambio es un tema importante. Nosotros no estamos atados a ninguna estructura. Tenemos en ese sentido una gran ventaja, porque en el caso de ustedes siempre los están evaluando en función de lo que se ha hecho en 20 años, nosotros no tenemos esa carga. Por lo tanto, nos podemos plantear con mucha libertad en relación a una propuesta de cambio. Por otro lado, existe una voluntad política de cambio, no somos una alternativa de continuidad, sino una alternativa en la que hay una fuerte voluntad de cambio. Y la idea del cambio nuestro apunta a resolver los problemas que hoy día generan estancamiento, desigualdades o discrecionalidades, persiguiendo una mayor eficiencia del Estado. O sea, no estamos tampoco por cambiar por cambiar o hacer lo contrario que hizo el otro porque lo hizo el otro, no. Nuestro propósito es mejorar. Creemos que estamos en nuestro sector en un bastante buen pie. Y creemos que el énfasis tiene que ser en un cambio positivo hacia una mayor eficiencia. Yo creo que también el cambio implica una autocrítica permanente. O sea, nosotros nos queremos proponer el evaluar constantemente las políticas e ir haciendo las correcciones que correspondan. Por otro lado, tenemos un concepto como de la urgencia y la eficiencia. Creemos que el tema “no hay que dejar para mañana lo que se puede hacer hoy” es muy importante, y en ese sentido si bien tenemos propuestas que apuntan a la solución de largo plazo y que implican modificaciones legales importantes, incluso modificaciones a la Constitución, creemos que por los tiempos que hay, hay una cantidad de cosas que se pueden resolver mediante la aplicación de medidas administrativas y reglamentarias que permitirían resolver los grandes nudos. Y ahí estamos poniendo nuestro principal acento en este programa. Creemos que no es necesario esperar grandes reformas para tener grandes cambios.
Si bien vamos a impulsar también esas reformas, y pensamos tenerlas, al menos al término del período, diseñadas y como propuesta legislativa. Con respecto a otro punto que creo que de alguna manera nos diferencia, es que nosotros valoramos mucho la simplicidad, pero entendida de buena forma. O sea, entendemos que nuestro sistema actual tiene una excesiva complejidad.
Reconocemos que los desafíos son complejos, pero que eso no es sinónimo de que las soluciones deban ser complejas. Muchas veces las soluciones más simples suelen ser las mejores. Vamos a actuar en relación a la mayor simplicidad, tanto en el sistema de subsidios como ya he explicado, en los sistemas de planificación y en los sistemas de autorizaciones y permisos, que creemos que son las 3 áreas que son muy incidentes en nuestro sector. Respecto al sistema de subsidios ya lo conversamos. La idea es simplificar, refundir, integrar en los valores. Con respecto a los sistemas de planificación queremos definir ámbitos propios de cada uno de los niveles de manera que no haya una planificación jerarquizada donde uno le pone el pie al otro y establece camisa de fuerza, sino que queremos establecer ámbitos de cada uno de ellos, muy definidos. También creemos que es importante establecer mecanismos diferenciados de aprobación de los instrumentos en función de los grados, o sea, si las materias son relevantes o no y los grados de complejidad. Y fijaremos también disposiciones mínimas en función del tamaño y complejidad de los centros poblados, articulando, como decíamos, la planificación con la participación. En relación al sistema de permisos nos proponemos racionalizar los procedimientos, tratar de objetivizar las aprobaciones y ejercer la función de supervigilancia que las SEREMI tienen como atribución y que en la actualidad no las hacen, respecto a las actuaciones de las direcciones de obras. Otro punto es la objetividad, nosotros queremos que prime la objetividad sobre los procesos que impliquen algún grado de discrecionalidad. Y en esto estamos, en relación al subsidio, hablando de procesos de selección de postulantes objetivos, impersonales, no queremos operadores políticos. No queremos en los procesos de aprobación de los estudios, por ejemplo, en el tema de los impactos viales, en el tema de los impactos urbanos, más estudios caso a caso, vamos a proponer una ley de aportes viales, ya se ha hablado mucho de eso, pero muy objetiva, que se relacione con un parámetro cuantificable que puedan ser conocidos previamente antes de desarrollar un proyecto. Y en relación al tema de los permisos, queremos un sistema de pronunciamiento interpretativo lo más trasparente posible.
Creemos que hay que avanzar mucho en clarificar las normas para que, a su vez, no tengamos que recurrir constantemente a los pronunciamientos, a la interpretación. Por otro lado, creemos que normalmente se confunde el tema de la planificación con la regulación. Creemos que la regulación debiera ser la estrictamente necesaria. Hoy día tenemos un exceso de regulación, queremos generar menos normas pero mejores normas. Pensamos que la planificación debe anticiparse al desarrollo y establecer las condiciones adecuadas para que el desarrollo económico y el desarrollo urbano vayan de la mano.
La regulación es válida en la medida que es una herramienta de desarrollo y que propende al respeto entre los distintos intereses en juego, y armoniza al medio ambiente con los recursos naturales. Por otro lado, en relación a la planificación local, creemos en la autonomía municipal, creemos que ha llegado el momento de creer en que los municipios pueden regular su territorio. Queremos acercar la planificación a la gente, pero creemos que es importante acotar los términos de esta regulación. Para ello es importante ponerse de acuerdo en los parámetros regulables. Yo creo que en este sentido el nivel central en su rol debe limitarse a ser una buena carta de navegación y que los capitanes sean los municipios. No sé si son 7, pero es lo que tengo.
Referencia: minuto 73
P: Yo hice 7 justo porque me gustó la ironía que hay en el nombre del foro. Y quiero hacerme cargo de esa aparente similitud porque no es que sean parecidos los programas y no es que sean parecidas las visiones, solamente es confirmación de que mucho de lo que se ha hecho está bien hecho. Me ha tocado mucho en los foros, este es el primer foro que me toca con Verónica de socia aquí por el lado de Tantauco, los otros me ha tocado con Pablo Allard y Pablo es el mejor defensor de la propuesta de Océanos Azules porque permanentemente está diciendo “bueno, lo que se ha hecho está muy bien”. Entonces me parece que las 7 diferencias tienen que ver con eso, con que hay una propuesta que es continuidad, efectivamente, continuidad de algo que creemos que está en general muy bien hecho. Por lo tanto, muchas de las propuestas es confirmar lo que estamos haciendo y mejorar.
La primera diferencia es más Estado, en el sentido de reforzar el sistema, a diferencia de liberalizar el sistema. Y reforzar el sistema significa más normas, no menos normas. Nosotros estamos convencidos de que requerimos de más normas. Tenemos una Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, ustedes la conocen, que es una novela. En cualquier ciudad de 5 millones y medio de habitantes de ingreso per capita similar a Chile o más, las normas son así, y varios tomos. Se nos va a complejizar el panorama de todas maneras en el tema de las normas y es bueno que así sea. Lo que hay que hacer, que también significa más Estado y reforzar el Estado, es mejorar los procedimientos, agilizar los sistemas, hacer transparentes los mecanismos y todo eso significa más Estado, un Estado más estructurado y más potente frente a una actividad urbana que es cada vez más compleja y más potente. Pero va ha ser más complejo, nosotros no estamos ofreciendo simplificar las normas porque no se van a simplificar, sea el gobierno que sea. Se va a complejizar, hay que meter normas ambientales, hay que meter normas de participación ciudadana, hay que mejorar los estándares de lo que ya tenemos como normas. Y eso significa más normas, no nos engañemos, vamos a tener cuerpos normativos más complejos en el tiempo, y eso es bueno. Lo que tiene que hacerse en paralelo con eso es mejorar los procedimientos, trasparentar, agilizar, generar los incentivos suficientes. Entonces, la primera diferencia, reforzar el sistema más que liberalizar.
Segundo, más Estado; proyectos proactivos desde el Estado, no el Estado a sus trinchera y dejar que el mundo funcione y poner ciertos controles, sino que el Estado a cargo de los temas. El Estado incluso invirtiendo con proyectos en espacios públicos y en el territorio para generar los nuevos paradigmas que necesitamos. Aquí hay que, para ponerlo en términos economicistas que le gustan tanto a los socios de Tantauco, hay que bajar los costos de transacción y eso es planificación, y eso es que el Estado haga cosas que nadie más va a poder hacer, porque nadie puede hacerse cargo de generar nuevos paradigmas porque no es un negocio. No podemos pedirle al sector privado que genere un nuevo paradigma de vivienda social, de diseño de vivienda social porque no es su negocio. Es una labor del Estado generarlo, y para eso queremos un Estado que esté más proactivo y que sea capaz de poner adelante un proyecto como Portal Bicentenario y lo saque adelante y genere por primera vez un proyecto masivo de renovación urbana en Chile, como es el caso de Portal Bicentenario, 250 hectáreas de renovación urbana en Chile, en la mitad de la ciudad. Eso no se habría hecho nunca si no es desde el Estado, por eso estamos convencidos que la segunda diferencia es más Estado, no menos Estado, no el Estado retirado a sus trincheras. El tema que tocaste Verónica… de la normativa de transporte que hoy día, efectivamente, cada proyecto tiene que hacerse cargo de hacer un estudio de transporte y convencer al Estado que ese estudio de transporte está bien hecho, y vienen las negociaciones. Y eso hoy día es uno de los puntos principales de atraso de los permisos de edificación o de la resolución final. La solución de eso es más Estado nuevamente, que el Estado tenga preparado el sistema, que los planes reguladores tengan incorporado sus estudios de transportes, de manera de que el que va a invertir sepa cuáles son las mitigaciones que tiene que hacer si en x esquina quiere hacer un supermercado, yo sé que ahí tengo que hacer una mediana, un semáforo y una pista desde antes, porque está internalizado en el plan regulador. Eso es un Estado más fuerte, un Estado que tiene un plan regulador que no es solamente una zonificación básica. Y que después usted haga el estudio y convénzame que lo está haciendo bien, usted haga el proyecto de cálculo y convenza a la municipalidad que no puede meterse en eso. Y así nos hemos ido deshaciendo de tuiciones que el Estado tuvo, que no estamos diciendo que las recuperemos todas, pero sí que el Estado tenga una acción más potente frente a eso. Un plan regulador que tenga más estudios, más complejidad, de nuevo. No estamos por la simplificación. Un estado que tenga un plan regulador que tiene internalizados los estudios de impacto vial, y no que el privado tenga que hacerlo con su consultor y después convencer a la SEREMI de Transporte, que no tiene ningún interés en aprobarle el permiso, porque eso es lo que pasa hoy día. Una tercera diferencia en la política de subsidios, nosotros no estamos de nuevo por la simplificación, sino que por la diversificación y el ajuste fino de los subsidios para apuntar no solo a los objetivos de atender a los más vulnerables, sino que también a otros elementos de carácter urbano que requiere la ciudad.
Volver al subsidio unificado, para ponerle el nombre que tuvo hace algún tiempo, de lista única y de solo variables socioeconómicas de la familia que postula, de la persona que postula, es volver al pecado original del sistema, que es producir muchas casas en cualquier lado, sin ninguna variable de localización, en donde el terreno sea lo más barato posible, porque el desarrollador, el comprador y el Estado son los más interesados en que el terreno sea lo más barato posible y, por lo tanto, vamos a seguir mandado a los pobres fuera de Santiago, fuera de las grandes ciudades, a barrios periféricos, etc. Nosotros creemos que se requiere de instrumentos más complejos para atender una segunda realidad que es mucho más compleja, que ya sabemos que tenemos una realidad más compleja, entonces hay que apuntar a subsidios más parcializados, más segmentados, pero de todas maneras más eficientes, más transparentes, más homologables. Una cuarta diferencia es una opción de estómago, por así decirlo, por la planificación y la gestión urbana, que nosotros notamos que en el lado de Tantauco hay más bien una opción por perfeccionar, mejorar los mecanismos y agilizar el mercado. Ahí hay una diferencia política bien profunda, que yo creo que es sustancial y por eso lo pongo. Nosotros creemos en la planificación, creemos en un modelo, no estamos hablando de un dirigismo, sino de un modelo acordado, con participación ciudadana, con temas complejos incluidos en él, pero sobre el cual podamos marchar hacia una ciudad que queremos. Hoy día uno de los problemas que tenemos es que la excesiva liberalización y la falta de modelos socialmente asumidos, tenemos la discusión permanente de para dónde va esta ciudad. No tenemos en las ciudades en Chile, para no hablar solamente en Santiago, no tenemos un modelo acordado socialmente.
A mí me llama profundamente la atención, y positivamente en Latinoamérica, cómo las sociedades tienen modelos urbanos clarísimos, sabe para dónde van. Tienen todos los problemas de subsidios que nosotros no tenemos, tienen todos los problemas de cobertura sanitaria, tienen todos los problemas que nosotros miramos de arriba para abajo al resto de Latinoamérica. Pero donde nosotros estamos atrasadísimos, a parte de los dos temas que ya señalé, que es participación y temas ambientales, es en el modelo de ciudad. Y ahí nosotros creemos en la planificación firmemente, hay que discutir, hay que generar modelos, hay que tener una visión conjunta, y esa visión conjunta incluye por supuesto al sector privado. Una quinta diferencia es la opción también por la integración social y funcional contrapuesta a que el mercado determina, y que el valor del suelo es determinante, y hay que ser óptimo respecto de lo que el valor del suelo da.
Y ahí entonces la opción por los mecanismos de integración social y funcional, que es un tema que no comenté porque estamos más bien orientados a una discusión de vivienda. Pero así como creemos que los planes reguladores deben integrar a la vivienda social, también deben asegurar unos ciertos equilibrios en oferta de actividades urbanas. Nosotros no queremos más ciudades dormitorios y barrios de oficinas empresariales que se mueren en la noche, sino que creemos que hay que complejizar, de nuevo, la planificación, porque la zonificación de los 60 nos entregó, heredamos una ciudad de barrios industriales, de barrios de viviendas que hoy día están vacíos, de barrios de oficinas que en la noche están vacíos. Entornes, esta opción por la integración funcional y social yo la destaco también como un elemento diferenciador. Un sexto elemento diferenciador que yo veo es la opción por la participación ciudadana de verdad, y que la creemos y que la hemos probado. Yo siempre escucho a la gente de Tantauco hablar de, y en la Cámara y en la Asociación de Desarrollo Inmobiliario, que la participación ciudadana en realidad hay que asumirla, y es como un mal que tenemos que vivir con él. Y entonces tratemos de domar este fantasma que no sabemos cómo es porque no lo conocemos, y lo que conocemos no es muy bueno. Nosotros creemos que ahí hay una diferencia profunda, nosotros creemos en la participación ciudadana, somos de origen democrático. Y eso tiene que ver con la visión de ciudad y con la visión de los instrumentos que tenemos que aplicar. Por lo tanto, no le tenemos miedo, y la vamos a promover, como tímidamente se ha hecho en los últimos años. Porque también hay que reconocer que es un tema nuevo. Estamos en un país que tuvimos muchos años donde la participación ciudadana no existió, muchos años donde la participación ciudadana era el encanto con la democracia pero no era participación ciudadana real, profunda. Y hoy día llegó el momento de la verdad, tenemos que sentarnos con los vecinos a ver cuál es el modelo de ciudad que queremos, cuáles son los instrumentos que podemos aplicar, cuáles no, etc. Y una séptima diferencia, es también una opción por las garantías urbanas y garantías al equipamiento, a los estándares urbanos versus garantizar que el mercado funciones bien, garantías inmobiliarias. A mí me retan en la Cámara, porque yo soy socio de la Cámara, porque Frei puso ahí un aviso “la ciudad para los ciudadanos y no para los inmobiliarios”, es que lo creemos. Me retan, ¿pero cómo pueden poner eso en contra de los inmobiliarios?, pero si la ciudad es para los ciudadanos, la ciudad no es para los panaderos, para los arquitectos ni para los jardineros, es para todos, es para los ciudadanos. Entonces una verdad muy profunda es que la ciudad no es para los inmobiliarios, es para los ciudadanos, y eso lo creemos. Entonces las garantías van por el lado de los ciudadanos no por el lado de la industria, aunque seamos industria. Yo soy sector privado, inmobiliario, pero me creo el cuento.
Referencia: minuto 83:58
(cc) co-op - 2009-2010

12 de Enero, 2010, 02:38
de la República dijo:
[...] 8 Las 7 Diferencias: ¿podría cada uno de ustedes identificar y enumerar las 7 diferencias principales de sus programas de gobierno con el oponente? [...]
17 de Enero, 2010, 02:01
eduardo general
dijo:
Es de mucha claridad para definir por quien se debe votar en las elecciones